Entre Nabokov y Disney
ANA DE ARMAS. 21 años. Dejó su Habana natal por cástings en Madrid. En una semana obtuvo el papel de Carolina en El internado. Ha actuado en cuatro películas. Pocas fueron las que se atrevieron a ponerse el traje de plumas, pero es que Ana puede con todo. ¿Le gustaría hacer del pato Donald? ¡Fijo! Y minutos después de ponerse las patas de pato y ocultar lo que para muchos es ya una de las figuras más deseadas del nuevo cine español, no duda en afirmar que son ya como una extensión de mi cuerpo. Y es que a Ana ya puedes vestirla con plumas, meterla en un internado o contarle una mentira bien gorda que siempre te contestará con la sonrisa que un ilustrador pintaría a medio camino entre Nabokov y Disney. Sobre su batido, avanza por la cafetería vintage Peggy Sue y a pesar de las pintas, no hay duda. Ana tiene cuerda para rato.
ANA DE ARMAS. 21 años. Dejó su Habana natal por cástings en Madrid. En una semana obtuvo el papel de Carolina en El internado. Ha actuado en cuatro películas. Pocas fueron las que se atrevieron a ponerse el traje de plumas, pero es que Ana puede con todo. ¿Le gustaría hacer del pato Donald? ¡Fijo! Y minutos después de ponerse las patas de pato y ocultar lo que para muchos es ya una de las figuras más deseadas del nuevo cine español, no duda en afirmar que son ya como una extensión de mi cuerpo. Y es que a Ana ya puedes vestirla con plumas, meterla en un internado o contarle una mentira bien gorda que siempre te contestará con la sonrisa que un ilustrador pintaría a medio camino entre Nabokov y Disney. Sobre su batido, avanza por la cafetería vintage Peggy Sue y a pesar de las pintas, no hay duda. Ana tiene cuerda para rato.
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